Seguro que todos aquellos que tenéis viñas, cuando llega enero, os preguntáis: cómo podar la viña para obtener el mejor rendimiento y favorecer el desarrollo y la salud de la cepa, y más aún, cuándo es mejor podar la vid. Pues en este post voy a intentar dar respuesta a todas esas preguntas. Voy a intentar explicaros los distintos tipos de podas según la formación del viñedo, según la edad de la cepa, según la época del año y cuándo sería más recomendable podar. Como veis, es todo un mundo, pero voy a estructurarlo y resumirlo de manera que os quede lo más claro posible. Además, vais a encontrar vídeos de poda muy buenos con los que no tendréis ningún tipo de duda a la hora de podar la cepa, así que… ¡manos a la obra!

1.Por qué se poda la vid

La poda de la vid es importante porque nos va a permitir gestionar nuestras viñas en función de las posibilidades de cada viticultor, de la variedad de uva y de la orografía y climatología del terreno, además de regular nuestra producción. Luego, va a tener varios objetivos:

  • Mantener la estructura y la forma de la cepa para facilitar el manejo del viñedo.
  • Limitar el desarrollo vegetativo de la cepa, dependiendo de la variedad y las posibilidades del medio.
  • Uniformar y equilibrar las cosechas, a través del número y del tipo de yemas mantenidas en la cepa.
  • Facilitar y mejorar el flujo de la savia, buscando el equilibrio y la salubridad de la planta.
  • Favorecer la distribución y la exposición adecuada de las hojas y racimos para optimizar la calidad de la uva.
  • Reducir el envejecimiento de la cepa mediante la renovación de sus partes

2.Tipos de poda

Según el criterio adoptado podemos tener distintos tipos de poda. Podemos hacer una clasificación según:

Fase: formación, mantenimiento o fructificación, transformación, renovación.

Estructura: en cabeza, con brazos, en cordones.

Carga: baja, media, alta (según el número de yemas).

Tipos de elementos: corta (pulgares), larga (varas), mixta (ambos)

Época: invernal, en verde (Deshojado, desniete).

Tipo de intervención: manual, mecánica, mixta.

3. Poda según la fase

3.1 Poda de formación de la vid

La poda de formación de la vid tiene lugar durante los dos o tres primeros años. Con esta poda queremos adaptar la plantación al sistema de cultivo que nos hayamos propuesto como objetivo (espaldera, vaso o eje vertical). El primer año dejaremos que la cepa crezca fuerte y vigorosa y tan sólo haremos labores de viticultura, ningún tipo de poda.

Tras la caída total de la hoja y a finales del invierno, para evitar que las heladas puedan afectar al crecimiento (finales de febrero), haremos la primera poda. Elegimos un sarmiento, el más vigoroso y el que mejor se vea favorecido por el flujo de la savia, y los otros los eliminamos. El sarmiento elegido lo cortamos a dos yemas vistas.

Este sarmiento lo ataremos a un tutor para que crezca recto y no sea dañado por el viento. También le podemos colocar un protector para que no le afecten las heladas.

3.1.1 Si queremos una formación en espaldera:

Al llegar la primavera (segundo verde), la vid brotará con más fuerza y originará al menos dos pámpanos. De estos dos elegiremos uno, el más vigoroso, pero sobre todo nos guiaremos por el flujo de la savia. Elegiremos el primero que sale del tronco, el más cercano a la base. Este lo guiaremos por el tutor. El otro pámpano lo podemos eliminar, o podemos cortarlo a dos yemas de manera que si el que hemos dejado es dañado por viento o una helada tardía, este nos sirve de repuesto. Si no es necesario, al año siguiente, en la poda en seco, lo eliminaremos.

De este pámpano principal eliminaremos todos los rebrotes que no nos interesen. Intentando reducir la carga de la planta para no dejarla sin reservas, porque sobre todo nos van a interesar las producciones de años sucesivos. Pero sin eliminar demasiada vegetación para que la planta tenga una buena actividad fotosintética y pueda generar reservas.

De esta manera va a tener un crecimiento apical mayor y pronto llegara al alambre de formación o primer alambre. Iremos atando el sarmiento a este alambre.

Si la formación en espaldera fuera en cordón simple, cuando el sarmiento rozase con la otra planta lo despuntaríamos para que el crecimiento sea exclusivamente a través de las yemas laterales. Al año siguiente, en la poda en seco (poda anual o poda de invierno) tendríamos que pensar en los pulgares  que le vamos a dejar (unos 4 o 5), dependiendo de la variedad de la vid y de la producción que queramos obtener. Por tanto, dejaremos 4 o 5 sarmientos con vista hacia arriba y el resto los eliminaremos.

Si la formación en espaldera fuera en cordón bilateral,
deberíamos elegir un sarmiento que esté cerca del alambre de formación y que pueda dirigirse en dirección contraria. De esta manera, lo dirigiremos por el alambre como el sarmiento principal. Igual que en el caso anterior, deberemos eliminar todos aquellos brotes que no vayan a ser destinados a formar un pulgar. En este vídeo lo explica muy bien Julio Prieto:

Lo sarmientos destinados a pulgar se cortarán a dos yemas vistas (en la siguiente poda invernal), estas originarán nuevos pámpanos que albergarán el fruto. Los chupones que salen de la madera del primer año se deben eliminar.

3.1.2 Si queremos una formación en vaso:

Igual que en el caso anterior, durante el primer año haremos los cuidados pertinentes a la planta, nada de podas.

Antes de terminar el primer invierno, nos quedamos con el sarmiento más vigoroso y más favorecido por el flujo de la savia y lo cortamos a dos yemas vistas.

El segundo año, de esas dos yemas, si la cepa es vigorosa, se habrán originado dos sarmientos. Estos los cortamos a dos yemas vistas. Al año siguiente tendremos cuatro sarmientos. Si la cepa es débil, sólo tendríamos uno que lo cortaríamos a dos yemas vistas y al tercer año sólo tendríamos dos sarmientos.

En el tercer año de poda en seco, de esos cuatro sarmientos (cepa vigorosa) elegiremos tres con una buena disposición para que la cepa tenga buena aireación (formando una copa) y los cortaremos a dos yemas vistas. Con lo cual, en el cuarto año tendremos seis sarmientos.

En el caso de tener dos sarmientos (cepa débil), los cortaremos a dos yemas vistas. De manera que en el cuarto año obtendremos cuatro sarmientos.

En el cuarto año, de los seis sarmientos (cepa vigorosa) elegiremos cuatro, con una buena disposición radial. En el caso de tener cuatro sarmientos (cepa débil), elegiremos tres, también con una buena disposición. Así, habremos configurado el vaso.

Cada año, en la poda en seco, de cada brazo tan sólo dejaremos un pulgar.

Aquí os muestro un esquema representativo de cómo se haría:

3.1.3 Si queremos una formación en eje vertical:

Al igual que en los dos casos anteriores, durante el primer año dejaremos que la planta crezca y coja fuerza.

En el primer año de poda en seco, elegimos el sarmiento más vigoroso y mejor posicionado según la vascularidad de la planta. Este lo guiamos por un tutor más o menos fuerte según la climatología de la zona. Cuando llegue a la altura deseada lo despuntaremos para favorecer el crecimiento de las yemas laterales y obtengamos mayor calidad de producción.

En el segundo verde, intentaremos descargar la planta para que nos genere tantos sarmientos como pulgares queramos obtener. De esta manera, estamos optimizando las reservas de la planta para años sucesivos.

Aquí os dejo un vídeo de cómo sería esta poda vía el gran Julio Prieto:

3.2 Poda de mantenimiento o de fructificación

Se llama poda de mantenimiento al conjunto de podas que tienen lugar una vez que la cepa ha sido formada con el sistema de conducción elegido, y tienen como objetivo el mantenimiento de la formación y el equilibrio de la planta para prolongar su longevidad. Consiste en elegir las yemas más fértiles que estén mejor posicionadas para permitir una buena iluminación y aireación del fruto, y den mejores sarmientos para ir renovando la madera.

Con esta poda vamos a optimizar la producción en cantidad y calidad (según nuestros objetivos y necesidades), sin descuidar el bienestar de la cepa.

3.3 Poda de transformación

Es una poda drástica de la cepa dejando únicamente el tronco o bien parte de uno o dos brazos, o un cargador. El objetivo es convertir una cepa poco productiva, porque tenga pocos racimos o porque estos sean muy pequeños, en otra cepa mediante un injerto (sobre el tronco) o en la misma dándole otra formación.

Aquí tenéis un vídeo de cómo transformar una cepa en espaldera, en cordón Royat, en Guyot:

3.4 Poda de renovación

Se realiza en plantas envejecidas que tienen poca producción, poco crecimiento vegetativo y mucha madera vieja.

En la siguiente poda en seco, para evitar dejar a la planta sin reservas más de lo que ya está, vamos a rebajar la planta todo lo que podamos, dejando sólo la estructura de formación. Sobre todo, eliminaremos las partes más envejecidas para dar lugar a estructuras más nuevas. Le vamos a dejar un numero de yemas mínimo para que en la primavera estas broten con fuerza, al tener pocas yemas por donde brotar puede emplear energía en formar algún chupón. Este es el que nos puede servir para originar una nueva estructura. En base al chupón iremos formando nuestra cepa y le iremos dando forma según el sistema de conducción elegido.

Este tipo de poda tiene una serie de inconvenientes y es que genera grandes cortes en la cepa, por lo que puede ser entrada de distintas enfermedades que atacan a la madera. Si la cepa ya es débil y le sumamos el gasto de energía por la cicatrización de estas heridas, más la protección frente agentes infecciosos, esta poda puede ser la causa que precipite la muerte de la cepa. Con lo cual esta poda se debe hacer con mucho tiento.

Intentar no hacer cortes grandes, es preferible dejar un tocón que pueda secar y podamos eliminar al año siguiente. Intentar proteger las heridas con mezcla de latex y fungicida o pasta bordelesa. Ese año las labores de abono serán importantes porque hemos reducido la vegetación por tanto van a disminuir las posibilidades de originar reservas. Con estos cuidados, es fácil que se prolongue la vida de la cepa.

4. Poda según la estructura

Hace referencia a la estructura que conforma la cepa cuando podamos. Como hemos visto anteriormente la disposición de la cepa según la variedad y el terroir puede ser de diferentes maneras:

4.1 En cabeza o mixta o Guyot

Muy útil en aquellas variedades de uva que producen pocos racimos o racimos pequeños porque sus yemas basales no son muy fértiles. Por la acrotonía de la vid, las yemas más distales suelen ser más fértiles. ¿Y qué es la acrotonía?… os preguntaréis muchos. La acrotonía es una propiedad fisiológica que poseen las plantas liana, la vid es una de ellas. Tienden a trepar en busca de luz y poseen un crecimiento apical muy fuerte. Las yemas que están en el ápice tienen una precocidad en la brotación frente a las que están más cerca del tronco. Las yemas distales son más vigorosas.

Este tipo de poda, normalmente en espaldera, consta de dos elementos un pulgar, se destina a la producción de madera nueva para que el año siguiente albergue el cargador y el nuevo pulgar, y una vara o cargador que dará origen a diferentes pámpanos que acogerán los racimos.

Aquí, podaremos el pulgar a dos yemas vistas y la vara entre 5 y 10 yemas, dependiendo de la variedad y la producción que queramos obtener.

4.2 En brazos

Corresponde a plantaciones en vaso. Por la variedad de uva y la orografía y climatología de la zona no puede ser en espaldera. En este caso, la poda puede ser en pulgares y en horquilla. Aquí tenemos un vídeo donde Julio Prieto lo explica muy bien:

4.3 En cordón (simple o Royat)

En este caso tenemos una cepa en espaldera en el que uno (simple) o dos brazos (Royat) van dirigidos por un alambre de formación. La poda suele ser en pulgares y se deja 4 o 5 por brazo, de manera que disponemos de líneas de producción. Es importante no dejar mucha separación entre cepa y cepa para no perder superficie de producción.

5. Poda según la carga

La carga hace referencia al número de yemas que dejamos en la poda. Cuando se trata de pulgares, 2 a lo sumo 3 (si hay riesgo de heladas o hemos perdido algún sarmiento por viento) y cuando estamos hablando de varas entre 5 y 10 yemas.

6. Poda según el tipo de elementos que dejamos

Esta poda atiende al tipo de elementos que se dejan:

  • Corta: pulgares.
  • Larga: varas.
  • Mixta o Guyot: dejamos ambos elementos, pulgares y varas.

7. Poda según la época

Podemos diferenciar distintos tipos de podas según la época o estadio de la vid:

7.1 Poda en seco o poda invernal

Se realiza después de la caída de las hojas cuando la planta empieza su receso invernal. Las reservas de hidratos de carbono se encuentran fundamentalmente en el tronco y en las raíces y las yemas se encuentran en estado de latencia.

El objetivo de esta poda es disponer a la planta de madera nueva en la que se dará la producción y servirá de remplace de madera al próximo año y eliminar la madera vieja (2 o más años).

Esta a su vez también se puede considerar temprana o tardía. Temprana si la hacemos en noviembre o tardía si se hace entre febrero y marzo. – ¿Cuándo decidimos hacer una poda u otra? Pues depende de varios factores, pero elegiremos una poda temprana cuando tengamos poca mano de obra y muchas viñas que podar. Empezando siempre por las zonas más soleadas y dejando las zonas más sombrías, con riesgo de heladas, para el final. Importante tenerlo en cuenta al año que viene para rotar, dentro de las viñas soleadas, empezaremos por la últimas podadas el año pasado. También podemos tener en cuenta la variedad, aquellas que son más vigorosas podemos podarlas antes para disminuir algo sus reservas y tener una producción menor, pero de calidad.

Por el contrario, elegiremos una poda tardía en aquellas vides jóvenes para evitar que una helada pueda acabar con ellas. También en variedades de maduración temprana, de esta manera retrasamos su brotación y por consiguiente su maduración.

7.2 Poda en verde (Deshojado)

La poda en verde es complementaria a la poda invernal, a la vez que facilita esta al año siguiente. Se hace en el momento de vegetación de la planta. Se eliminan brotes jóvenes y mal ubicados, chupones, despuntes… Es de gran importancia en la formación de la vid para guiarla en el sistema de conducción que hayamos elegido.

Esta poda no sólo nos disminuye los sarmientos que habría que podar el año que viene en la poda invernal, sino que además nos optimiza la producción. Al disminuir la vegetación se genera un microclima alrededor del racimo que mejora la iluminación y la aireación de este. De esta manera se evita la aparición de hongos que atacan al racimo como la botritis. Al disminuir el número de hojas disminuimos actividad fotosintética pero también el gasto energético que conlleva el mantenimiento de las mismas, por tanto, se trata de mantener un equilibrio para que esa pérdida no suponga un déficit energético grande y la energía se invierta en la producción del fruto. Lo normal es que se generen racimos más grandes y mejora su madurez.

A veces, en función de la variedad de la uva y de la producción que deseamos conseguir, esta poda se adelanta al momento de la floración. Esto se hace para disminuir el cuajado de la flor, de esta manera los racimos serán de menor peso porque las uvas estarán mas separadas. Sobre todo, es interesante en aquellas variedades de uva muy pequeña y compacta.

En otras ocasiones, es interesante realizar un despunte porque son variedades que invierten mucha energía en el crecimiento apical. Esto supone rotura por viento y racimos pequeños por competencia de ese crecimiento apical.

También, dependiendo de la climatología y la zona, este paso lo obviamos porque el follaje de la planta puede suponer una protección para el fruto. Cuando las condiciones son muy secas, el cuajado de la flor se ha dado sin problema y no hay problema de exceso de humedad que genere hongos, se puede dejar siempre y cuando no comprometa las necesidades hídricas de los racimos.

En cualquier caso, este trabajo es muy recomendable porque facilita mucho el manejo del viñedo tanto para la vendimia como para la poda invernal del año siguiente, pero dependerá de la variedad de uva, de las condiciones climatológicas e hidrográficas de la zona y del tipo de viñedo que tengamos, el llevar a cabo este tipo de poda o no.

7.3 Poda en verde (Desniete)

El des-nietado de la vid forma parte de la poda en verde porque tiene lugar entre la floración y la maduración del fruto. Tiene como objetivo eliminar pequeños brotes que salen del pámpano que sujeta el racimo. Esto favorece la aireación del racimo, pero además evitamos la competencia nutricional que tienen estos brotes con el racimo. También mejora la sanidad de la uva y facilita su posterior recolección.

8. Poda según el tipo de intervención

La poda puede ser mecánica, manual o mixta según si utilizamos maquinaria agrícola para realizarla. Esto sobre todo va a depender del sistema de conducción elegido para el viñedo.

En viñedos cuya formación sea en vaso siempre será manual, es en el caso de los viñedos en espaldera donde se puede realizar una poda mecánica.

La poda en seco mecanizada conlleva una serie de requerimientos que no siempre nos podemos permitir. Dado que se dejan más yemas de lo habitual la producción va a ser mayor. Pero esto nos condiciona a tener un regadío porque las necesidades de agua van a ser mayores. También supone un mayor desgaste del viñedo y por tanto un envejecimiento prematuro. Lo cual, para retrasarlo al máximo, las labores de fertilización también serán mayores, lo que conlleva un gasto económico. Aunque quizá se compensa con el ahorro de mano de obra. Todas estas cosas son las que tenemos que valorar al determinar el tipo de poda.

La poda en verde también puede ser mecánica a través de deshojadoras mecánicas de chorro de aire. En viñedos muy grandes este tipo de maquinaria nos agiliza y facilita el trabajo.

A veces por necesidad de producción especial la poda en seco puede ser manual y la poda en verde mecanizada o viceversa, y entonces, se dice que es mixta.

9. Podas especiales

Son aquellas podas que se llevan a cabo tras un suceso particular, por ejemplo, un granizo. Por lo general el granizo puede suceder en la primavera, antes de la floración, o a final del verano antes o después de la vendimia. El caso más afortunado es que ocurra después de la vendimia porque, aunque nos afecte a la producción del año siguiente, al menos habremos salvado la de este año. En los casos anteriores no sólo nos afectará a la producción de este año sino también a la producción del año siguiente, dado que varias yemas de los sarmientos quedarán dañadas.

En cualquier caso, lo recomendable es no podar, pero si hacer un seguimiento muy exhaustivo de la viña, porque por las heridas provocadas por el granizo puede haber riesgo de enfermedades y podredumbres. Por lo tanto, después de un granizo lo ideal es tratar la viña con algún tratamiento cicatrizante y desinfectante.

Ahora bien, la siguiente poda en seco debemos analizar las yemas porque muchas estarán dañadas, así que es posible que debamos hacer una poda más larga y en lugar de pulgares dejaremos varas. Nos tocará formar la viña de nuevo. Pese a todo, nos va a condicionar la producción porque no todas las yemas son igual de fértiles, pero lo importante es que poco a poco nuestra viña vaya recuperándose. ¡Ojo!, no debemos dejarle demasiadas yemas porque los recursos energéticos de nuestras cepas son limitados, con el granizo muchas hojas quedarán dañadas y habrá un decaimiento de la fotosíntesis y como consecuencia menos reservas.

En cambio, si el granizo se produce en una cepa en formación de la cual no vamos a obtener una producción inmediata, es posible que nos interese podarla. Esto nos va a retrasar el desarrollo de la planta, pero nos va a compensar en un futuro el hecho de que la cepa sea más vigorosa y productiva.

10. Cómo realizar los cortes de poda

Los cortes de poda deben ser limpios y en bisel, con inclinación contraria a la yema y por debajo de la yema siguiente. ¿Por qué?, porque cuando se produzca el lloro de la vid, con la subida de la savia, el liquido que escurre por el pulgar o vara no caiga sobre ninguna yema. El exceso de humedad en esta zona puede comprometer la brotación de la yema, por podredumbre o por riesgo de helada.

Cuando tengamos que hacer un corte en madera de dos o más años, el corte será igual que en el caso anterior,pero siempre deberemos de dejar un pequeño tocón donde se formará un cono de desecación sin que penetre en los brazos e impida la conducción de la savia.

Para que esto se lleve a cabo de la mejor manera posible, es necesario que las tijeras estén bien afiladas y no produzcan un pellizco sino un corte limpio y, además, desinfectadas. Cuando terminemos de podar una viña, antes de pasar a la siguiente, debemos desinfectar el material usado con alcohol o agua con un poquito de lejía.

11. ¿Cuándo es mejor podar la viña?

Es importante mirar el tiempo que va a hacer para programarnos la poda. La poda se debe realizar en días secos y no muy fríos, eso hará que las heridas cicatricen pronto y no se produzcan podredumbres e infecciones.

En cuanto a la fase lunar, no existe una evidencia científica, pero yo personalmente si creo en ello. De igual manera que la luna influye en las mareas, sería normal pensar que también influye en los seres vivos que estamos formados entre un 70 – 90 % de agua. Esto y otras consideraciones se tienen en cuenta en la viticultura biodinámica.

La viticultura biodinámica considera suelo-planta-cosmos como un conjunto donde la energía fluye. Hace alusión al primer principio de la termodinámica, también llamado principio de conservación de la energía. En este sistema cerrado se tienen en cuenta las energías vitales de la naturaleza y por ello se consideran los ritmos cósmicos en todos los procesos: siembra, poda, cosecha…

Parece ser que en luna menguante la savia está más cerca del suelo y por ello el daño en la planta es menor. Esto lo que hace es mejorar la calidad de la uva. Si en cambio, se poda en creciente, el desarrollo vegetativo es mayor. Por tanto, cabe pensar que las cepas en formación se deben podar en esta fase lunar para que cojan más vigor.

12. Conclusión

La poda es una de las labores más importantes para la vid porque de ella depende la producción y la salud del viñedo. No existe un protocolo de poda como tal, porque hay muchos factores que hay que tener en cuenta cuando se va a podar una cepa: la variedad, el suelo, la disponibilidad hídrica, el clima, la orientación del viñedo y su disposición, la edad de la cepa… Con lo cual, yo te aconsejo que tengas en cuenta todas estas consideraciones a la hora de podar.

Pero sobre todo espero, que después de leer este post, puedas tomar la decisión más acertada para podar tu viña.

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